Valoremos la importancia histórica y la singularidad del cementerio de La Granja

Dada la proximidad de la festividad de todos los Santos, se destaca la importancia histórica y singularidad del Cementerio de La Granja, siendo el primer Cementerio Civil de España.

En los últimos años, el Ayuntamiento ha realizado diferentes acciones de mejora en sus cementerios, invirtiendo desde el año 2018 en torno a 150.000 €. Los trabajos realizados se centran principalmente en  la ampliación de espacio dedicado a nichos y columbarios, reconstrucción de galerías y cerca perimetral, mantenimiento de estructura, reparaciones y cubrición de cubiertas, pintado de paramentos, reparación y pintado de revestimientos interiores y exteriores, entre otros. Estos trabajos que se irán completando durante los próximos meses en intervenciones que permitan combinar la practicidad del cementerio y los criterios iniciales de construcción y distribución del mismo, teniendo como objetivo prioritario la intervención en la ermita.

En el Plan de Promoción Integral del Real Sitio de San Ildefonso que se ha llevado a cabo durante los dos últimos años, se ha incluido el cementerio de La Granja como recurso patrimonial y turístico, para su puesta en valor y difusión de la importancia histórica y singularidad, al ser considerado de gran interés por ser su estructura, planta y distribución un modelo a seguir desde su construcción. 

Así y con el objetivo de que se conozca la importancia histórica de este espacio,  el Ayuntamiento del Real Sitio ha colocado un panel informativo en la puerta principal de acceso al cementerio  con el objetivo de informar sobre la singularidad del cementerio de La Granja, siendo el primer cementerio civil de España y el segundo extramuros. En cada una de las puertas se ha  señalizado el acceso a la ermita y  las diferentes capillas y cuarteles del cementerio, tomando como referencia la información contenida en la litografía documentada en 1787 y que se ha reproducido como documento histórico en el panel informativo.

Importancia histórica y singularidad del cementerio de La Granja:

En 1781 hubo una epidemia de peste que provocó una gran mortandad entre la población  y que fue atribuida al hedor intolerable que exhalaban los cadáveres sepultados en el atrio de la iglesia parroquial. Este hecho obligó al gobierno de Carlos III a tomar una serie de medidas, a través del Consejo de Castilla, que afectaron a la salubridad pública. De esta forma, los camposantos se apartaron de las poblaciones, con el objeto de preservar la salud pública, siendo el Real Sitio de San Ildefonso el primer municipio en realizar las inhumaciones en un cementerio. Desde ese momento, numerosos cementerios civiles tomaron como modelo el del Real Sitio y se fueron ubicando en lugares apartados de las poblaciones, bien ventilados, cercados y con una capilla en el interior, además de un osario.

El hecho de ordenar y construir el cementerio de San Ildefonso antes de la emisión de la Real Cédula de 3 de abril de 1787,  por la que se prohibían los enterramientos en las iglesias salvo para los prelados, patronos y personas del estamento religioso, hace de él, no  sólo el primer cementerio civil construido en España, sino un centro de experimentación, de ejemplo y de cita obligada en el resto de construcciones de recintos específicamente dedicados a la recepción de cadáveres.

La elección del lugar para la construcción del primer cementerio civil en España, en el Real Sitio de San Ildefonso, no fue al azar. El establecimiento definitivo de la Corte, la consolidación del trazado urbanístico, el aumento de la población en torno a la residencia del monarca, la presencia de personalidades importantes del mundo de la Corte y la posibilidad de que alguno de ellos falleciese allí, fueron razones de peso para poner en práctica un nuevo proyecto que colocó al cementerio del Real Sitio en ejemplo arquitectónico para toda España y puede afirmarse que es el cementerio más fiel a los postulados ilustrados (apartado de la población, en un lugar bien ventilado, sin contacto con la población, cercado, con una capilla y sus dependencias en el interior y con un osario).

En la configuración y estructura  del cementerio se pueden distinguir varias etapas, destacando la clasificación de los nichos denominados de Primer Orden (destinados para los Abades del Real Sitio, Prelados con Jurisdicción Episcopal, Grande de España, Ministros de Despacho, Consejeros de Estado, Capitanes Generales, Tenientes y Gentiles Hombres de S.M.), de Segundo Orden ( destinados a Canónigos de cualquier iglesia catedral o colegial, los Consejeros o Ministros de las Audiencias, Gobernadores de los Reales Sitio, Corregidores, Abades Mayores, títulos de Castilla, Mariscales, Brigadieres, Coroneles, Comandante de Armas y Caballeros de alguna Real orden) y de Tercer Orden (destinados a los primeros empleados de S.M. del Real Sitio, jefes y maestros de sus establecimientos y otras personas decentes, adultos y párvulos de honradas y honestas familias).