Manifiesto para la supervivencia del planeta

En una época de elecciones sucesivas en España y al Parlamento Europeo, ante la oportunidad que se presenta en nuestro país, queremos recordar a todos los partidos políticos retos pendientes que trascienden a una visión reduccionista de carácter partidista:

El planeta se juega su supervivencia y desde la EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA debemos actuar ya para ayudar a extender una corriente movilizadora del conjunto de la HUMANIDAD. Nunca antes el ser humano había vivido tal nivel de desarrollo técnico y científico y, paradójicamente, nunca antes había existido tal nivel de desigualdad entre ricos y pobres. A mediados de esta década la Asociación Ayuda en Acción daba el dato de que en el mundo había más de 50 millones de niños y niñas que no iban a la escuela. 774 millones de personas adultas eran analfabetas (258 millones eran hombres y 516 millones eran mujeres).

Han pasado más de 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y más de 20 desde la Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI impulsada por la UNESCO y nos encontramos en unos momentos clave para la supervivencia de este planeta. Es dramático que algunos gobernantes estén imponiendo en sus países una imparable recesión democrática presidida por el autoritarismo y la negación de verdades científicas que ponen en peligro el futuro de la vida en nuestro mundo. En ocasiones el ejercicio del poder prima intereses egoístas e impone un afán de dominio hegemónico que a veces vulnera los Derechos Humanos y en ocasiones privilegia a las grandes corporaciones multinacionales, con una visión privatizadora y lucrativa de servicios públicos como la Sanidad o la Educación. Este es un poder que influye en la globalidad del planeta y alimenta la corrupción de ciertos mandatarios que se convierten en verdaderos enemigos de una POLÍTICA, concebida como servicio al BIEN COMÚN.

En los últimos tiempos estas formas de poder hegemónico han pretendido hacerse con el control de unas redes de información y comunicación a las que contaminan con falsas noticas y una estrategia de desinformación que alimenta sistemas presididos por la corrupción y la mentira. Esto exige que la educación deba ser mucho mejor financiada y que el ejercicio de una información y de una comunicación independientes de los poderes fácticos del mundo, resulte imprescindible. Es importante resaltar esa necesaria función de servicio público que representa el ejercicio libre y responsable de la información y la comunicación y el reforzamiento de unos medios de comunicación públicos independientes de todo grupo de poder, como aliados necesarios de la educación, la ciencia y la cultura. Al mismo tiempo resulta necesaria una nueva alfabetización digital y global de la ciudadanía que refuerce el pensamiento y la actitud crítica de la población y su activa participación en los procesos democráticos.

El calentamiento global, los desequilibrios económicos que aumentan la desigualdad y educan en un afán de lucro desmedido; las crisis migratorias que son provocadas por las guerras; el hambre y la miseria, por ellas causadas; el secuestro de la política por líderes que han olvidado su obligación de servicio público; el uso de las religiones como instrumentos para la anulación del pensamiento autónomo y crítico y, en ocasiones, utilizadas para el fomento del fanatismo ; la falta de igualdad entre hombres y mujeres, son sólo algunos de los problemas que han contribuido a que nos encontremos en esta crisis que debemos atajar pues nos hallamos en momentos decisivos para evitar que el deterioro del planeta pueda resultar ya irreversible.

Esta lista de grandes problemas tiene a su vez una concreción en la necesaria resolución de grandes dilemas que estamos obligados a resolver a favor de la Humanidad: seguir apoyando una política armamentística que representó en 2018 una inversión de mil 739 billones de dólares (un 2,2% del PIB mundial) o realizar un pacto global que dé voz a una POLÍTICA de decidida reducción de los conflictos bélicos que lleve aparejada una contundente acción educativa por una cultura de paz; seguir permitiendo que miles de niños (*) mueran diariamente por la falta de agua, de alimentos y carencia de atención médica o asegurar los recursos mínimos para lograr la supervivencia y el cuidado de la infancia con la máxima dignidad; aceptar pasivamente que el 1% de los más ricos del planeta atesoren tanta riqueza como el 99% restante (*), o destinar el 0,7 del PIB de los países ricos para ayudar al desarrollo y llegar a un pacto para que quienes detentan las grandes fortunas acepten un compromiso de justo reparto de los bienes de la tierra; seguir manteniendo una economía basada en la producción de combustibles fósiles y rebatiendo los datos científicos de contaminación de nuestra atmósfera, o tomar las medidas necesarias para apostar por energías renovables y reducir radicalmente la producción de elementos contaminantes; seguir deforestando las grandes superficies arbóreas del planeta, provocando su deterioro, estimulando las grandes quemas y no replantando, o limitar radicalmente la deforestación, prevenir los incendios y apoyar planes sistemáticos de reforestación; seguir promoviendo la generación de residuos, desde los plásticos a los que generan las industrias tecnológicas, o reducir radicalmente la producción de basura contaminante y promover la limpieza ordenada de océanos, mares y aguas interiores de los continentes; seguir justificando las desigualdades entre hombres y mujeres, o promover una política que logre una igualdad real y consiga crear una política educativa y preventiva que erradique la violencia de género; justificar y mantener la represión contra quienes mantienen opciones sexuales diferentes, defendidas desde los colectivos LGTBI, o promover una política de tolerancia que se alimente desde el propio sistema educativo comprensiva con las diferentes opciones sexuales; permitir una política de represión de los migrantes y de las minorías étnicas que cuentan con una historia previa de sometimiento y exterminio, y seguir siendo permisivos con el expolio de sus territorios, la negación y acallamiento de sus culturas y severos con los movimientos migratorios, o respetar y cuidar a quienes huyen de las guerras y la miseria, promoviendo educación, trabajo y acomodo también en nuestras zonas despobladas y convirtiendo con imaginación un aparente problema en una inmensa oportunidad para la generación de riqueza. Cuidar a unas minorías étnicas -y muy especialmente a las comunidades indígenas-, protegiendo su cultura y tradiciones y remunerando con justicia sus conocimientos ancestrales; seguir pensando que las prioridades de la Humanidad deben verse condicionadas por unas leyes de Mercado que primen el afán de lucro desmedido de una minoría de la población o hacer que los profesionales de la Educación y de la Ciencia cuenten con recursos suficientes para I+D+I y para la adopción de medidas factibles que favorezcan una Economía que prime el Bien Común y permita un desarrollo razonable y sostenible que de oportunidades y dote de los recursos mínimos imprescindibles a todos los habitantes del planeta.

Como educadores, investigadores y creadores, ciudadanos y ciudadanas de este planeta, afirmamos que ha llegado el momento de asumir una voz común que nos una más allá de continentes, naciones, regiones, grupos de poder, ideologías, creencias religiosas, sexo o procedencias diversas. Proponemos defender con coherencia políticas de sostenibilidad ecológica y social como forma de abordar una coordinación mundial y global.

Nunca antes como en este período de la Historia de la Humanidad se ha contado con tanta información procedente de las investigaciones de más alto nivel científico en todas las áreas del conocimiento humano. Denunciamos el negacionismo mantenido por quienes, teniendo acceso a las más sofisticadas y completas fuentes de información, camuflan una realidad que nos pone al borde del abismo.

Gran parte de la información producida en el mundo está digitalizada y este hecho obliga a aprovechar ese avance tecnológico para generar un cambio cultural que permita transformar un sistema social injusto, en el que abundan las desigualdades, para cambiarlo por un entorno de oportunidades. Las mismas oportunidades para hombres y mujeres, idénticas oportunidades para personas con diferentes capacidades; sueldos dignos y pensiones dignas.

Hacemos un llamamiento a todos los gobernantes y políticos del mundo para que NOS COMPROMETAMOS CON LA FIRMA DE UN PACTO PARA LA SUPERVIVENCIA DEL PLANETA. Los cambios deben llevarse a cabo sin dilación, interrumpiendo los ciclos de acelerada destrucción, acabando con los discursos del miedo y la justificación de la escalada armamentista. La no violencia, la cultura de paz y la aspiración a UNA JUSTICIA UNIVERSAL, SON YA EXIGENCIAS IRRENUNCIABLES que DESEAMOS LIDERAR desde LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA.

NO QUEREMOS MÁS IMPOSICIONES DE MODELOS CONTRA LA HUMANIDAD. QUIENES LIDEREN EN ESTE MUNDO DEBERÁN CONSENSUAR UNA FORMA DE HACER POLÍTICA PARA LAS PERSONAS Y EN DEFENSA DEL BIEN COMÚN, PRESIDIDA POR UN HUMANISMO DIALÉCTICO QUE HAGA DE LA CULTURA DE PAZ LA PRINCIPAL ASPIRACIÓN DE QUIENES HABITAMOS ESTE MUNDO.

 

EN SEGOVIA  (ESPAÑA), A 26 DE ABRIL DE 2019.